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| Las cosas que no podemos entender, duelen tanto en el pecho... |
Llora, por las noche no puede dormir.
Llora, porque ya no puede vivir así.
Y su fría cara de piedra, oxidada,
hoy bajo un manto negro de niebla.
Pasar y pasar, se está yendo el tiempo,
y sin explicación, en tus ojos abunda frío.
Cada sonrisa falsa, cada sueño perdido,
blackjack, nunca veintiuno, te fuiste antes.
Ella, cansada de tanto esperar,
se asusta, tanto miedo y no sabe;
"no hay mal que por bien no venga..."
Se queda, esperará, tal vez encuentre algo más.
Nunca encontrarás el final, la suerte te toca aquí,
tus puñales se hundirán pronto, muy hondo en su pecho.
Mientras, a el ya el tiempo se le murió,
al igual que su corazón, hecho hielo.
