19 de mayo de 2011

Morder el engaño


Hace diez horas que es la misma hora que ahora,
siguen buscando la fina aguja que calme el dolor.
Irritante voz, ya nada hoy nos proteje.

Que no sabía, que no quería,
que al fin nada cambió.
No queda en la lata y, por adicto,
se aferra a lo que nunca aprendió.

Sigue la serpiente.
Tan vieja, tan larga.
Te invita la manzana,
la perdición y la mentira.
Es vieja, calor, más larga.
La mentira.
Se vuelve a dormir.
Sola, es mejor.

Soledad, la tristeza que combate
una noche más.
Esa serpiente, te puede morder,
como tu a la manzana.
La perdición y la mentira.
Sola, es mejor.