Ahí estará, el, esperando mi llegada,
sabiendo que una vez cada vez,
el arribo se hace obligatorio,
mantenimiento antisismos.
Si no presencio seré sombra una vez más,
sabran de mí cuando parta hacia otro lugar.
El humo hace años no se siente, se perdió
la ilusión de quererla, de verla, ya no es igual.
Conocer historias, aprender de los desconocidos,
filosofar con el paisaje veloz, que a mis espaldas muere.
Gigantescas dudas, abundan mi descabellado plan,
donde al llegar, temeré poder darle un fin, verás!
Las ramas de aquél bosque, todas, empezarán a quebrar,
y el presente se irá diluyendo, como desilusión.
Si todo aquello compartido, en este viaje, se hizo deseable,
hoy ya no queda más que quedarse a esperar, la próxima partida.
Qué pasará si al llegar no me espera,
si doy todo por perdido, volver a empezar.
No paro de correr, no voy a ningún lugar,
como piedras que caen desde lo alto,
porque ellas suelen caer sin avisar.
Cansado de tanto subir y bajar,
creí haber aprendido y sigo con dolor.
Ahí está, la cruz en mi pecho, impura,
puta lata de pintura, y pide un poco más.
