Es aquí donde estoy. Quiero pensar si todo lo que tengo es en verdad lo que merezco. No sé si algo más me hace falta. Al alcanzar la satisfacción máxima no se necesita nada de más. He aquí, el estereotipo de la persona solitaria. El estereotipo de, para mí, una persona feliz.
Me cansé de esperar algo que quizás no me sirva. ¿Qué crecerá en los surcos de la resignación? Esperaré que el destino sea quien me elija un nuevo camino, no buscaré en vano algo que quizás dañe a alguien más que a mí.
He aquí, donde estoy esperando lo impuntual. Donde siempre creí ser excluído, sin admitir que es el lugar donde pertenezco. Donde me siento parte, por fin, de algo que me hace bien. Es aquí que tu no tienes un lugar.
Algunas mañanas más podré resistir. ¿Quién dice que está mal mi forma de pensar? De todos modos, cada uno elige su función en la vida. Bueno, quizás algún día nos volvamos a encontrar, y no seré yo quien de el primer paso. No pienso caer nuevamente en el precipicio de la descepción.
