· Ahora voy a dejar de lado, por un instante, la poesía o todo lo que se le parezca en algún punto.
· Quiero reflexionar sobre las cuestiones que nos cansan, sobre esos asuntos que se dan repetitivamente en nuestra vida, esas cosas que nos cansan, que siempre pensamos que quedaron atrás, y en el momento menos pensado vuelven a nosotros.
· Algunas veces damos por perdidos sueños que alimentaban nuestro alma y que nos invitaban a seguir, y ahora ya no están. Esas cosas no vuelven. A menudo sentimos que se derrumban las esperanzas y pensamos que todo lo vivido ha sido en vano, ha sido solo un tonto juego que no logro comprender a quién divierte, de seguro a mí no. De seguro, si te sucede, a tí tampoco. Es así, esas cosas siempre vuelven, las que nos desagradan.
· Las personas que queremos olvidar vuelven, de las formas más extrañas y llamativas, pero vuelven. Y eso duele, mucho. Queremos olvidar para terminar con el dolor, pero vuelve... en sueños, en llamados de atención, en pesadillas, en la imaginación, en la memoria... siempre vuelve y siempre duele. Siempre un poco más.
· Luego, nos acostumbramos a esos nefastos recuerdos, y cuando lo tenemos de aliado, aparece en la realidad, con una señal de posible reconciliación. Yo no quiero reconciliación, yo solo quiero seguir mi camino. Quizás no sea el mejor, quizás no sea el ideal o simplemente no sea un camino de los comunes, pero lo quiero seguir, porque es mí camino y no el que tu quieres imponerme. Es mí camino y lo quiero seguir.
· Que no vengan con tonterías de cambios, de que el futuro será mejor, porque se que junto a lo que alguna vez me hizo daño, seguiré sufriendo.