Tras la niebla de una madrugada fría y húmeda,
en esta ciudad, te veo llegar y las flores mueren marchitas.
El ácido de tu presencia se hace insoportable y eterno,
queriendo llegar a un lugar que te cobije de la soledad.
El mes de agosto nunca va a llegar y tú no te vas,
ven, levántate de una vez y tomémoslos de la mano.
Este sábado se ha hecho para festejar y olvidar,
todos estos sueños que murieron sin ser cumplidos.
Las voces del invierno te congelan la nostalgia,
de un tiempo pasado que hoy vuelve al presente.
El rincón olvidado te abre sus puertas para que seas parte,
y te dejas tocar por los auxilios de los desesperados.
El ángel inhumano te vino a buscar esta noche,
la lluvia inunda tus recuerdos de frágiles pensamientos.
El miedo se apodera de tus lágrimas, y el viento te lleva,
hundiendo tus recuerdos en la almohada que te oye descansar.
Nosotros dos unidos por la misma sangre, que se derrama.
Vuestros sueños se apoderan de la ilusión de ser más que ayer.
La luz del sol va abriendo nuevos caminos, y la niebla se disipa,
cuando te vi llegar en el último tren del domingo, nada para hacer.
Mi presencia se hace a un lado y te deja aprovechar todo el camino,
para que lo recorras a toda velocidad y te olvides una vez de mí.
Llevo escrito por mis recuerdos todos aquellos momentos vividos,
a la par de nuestros sueños que ya han muerto en el día de hoy.
¿Será que algún día llegaré a ti? Nunca lo sabré hasta que se cumpla,
el sueño de hoy, que es compartir mi mundo junto a ti, no es nada fácil.
en esta ciudad, te veo llegar y las flores mueren marchitas.
El ácido de tu presencia se hace insoportable y eterno,
queriendo llegar a un lugar que te cobije de la soledad.
El mes de agosto nunca va a llegar y tú no te vas,
ven, levántate de una vez y tomémoslos de la mano.
Este sábado se ha hecho para festejar y olvidar,
todos estos sueños que murieron sin ser cumplidos.
Las voces del invierno te congelan la nostalgia,
de un tiempo pasado que hoy vuelve al presente.
El rincón olvidado te abre sus puertas para que seas parte,
y te dejas tocar por los auxilios de los desesperados.
El ángel inhumano te vino a buscar esta noche,
la lluvia inunda tus recuerdos de frágiles pensamientos.
El miedo se apodera de tus lágrimas, y el viento te lleva,
hundiendo tus recuerdos en la almohada que te oye descansar.
Nosotros dos unidos por la misma sangre, que se derrama.
Vuestros sueños se apoderan de la ilusión de ser más que ayer.
La luz del sol va abriendo nuevos caminos, y la niebla se disipa,
cuando te vi llegar en el último tren del domingo, nada para hacer.
Mi presencia se hace a un lado y te deja aprovechar todo el camino,
para que lo recorras a toda velocidad y te olvides una vez de mí.
Llevo escrito por mis recuerdos todos aquellos momentos vividos,
a la par de nuestros sueños que ya han muerto en el día de hoy.
¿Será que algún día llegaré a ti? Nunca lo sabré hasta que se cumpla,
el sueño de hoy, que es compartir mi mundo junto a ti, no es nada fácil.
