Esta mañana me desperté tras un sueño aterrador,
la memoria de cada niño que sufrió tanto frío.
El recuerdo de cualquier evento deportivo fracasado,
la historia de dos personas enemigas en la eternidad.
Tanta lucha, tanto hambre y tanta mentira,
nada es nuevo en este mundo del futuro.
Ninguna sonrisa en nuestros fríos rostros.
Mañana otra vez escribiré algo igual, ¿por qué insistir?
Si esta noche volveremos a no poder dormir,
pensando en ellos dos, golpeándose siempre un poco más,
y es que con palabras, los vecinos aún se meten más.
Sé que no hay mundo que sea feliz, ni que lo hubo,
pero no por eso dejaré de buscarlo, por mí, por él…
Las palabras de nuestros ancianos de hoy,
que se mezclan en más estúpidas mentiras.
Otra vez, otra vez la misma vieja historia,
la incompetencia, la desgracia, la tragedia.
En su interior, su alma codiciosa,
buscando quién sabe qué.
