Img: Florencio Molina Campos.
Por el boulevard de todo lo vivido,
No me encuentro la nariz entre tanta espuma.
Te he dicho que no le pongas miedo a ninguna verdad,
Ya esto es demasiado igual a lo de aquella vez.
Resistiendo el ocaso, este laberinto es siempre igual.
Tristemente igual a la silueta de tu corazón, fácil!
La magia de tus ojos, hoy, lentamente,
Observa el paisaje de mi mente, cambiante…
Fue cuando oí el primer cuento, en el sur.
Era de pestes y animales muertos, como mi sociedad.
Oh! Mi maldita sociedad, de cuentos del sur.
Hay días para todos, pero no día para todo.
Aprovecha el hoy, me dijo una vez un jinete.
Aquél caballo negro, que estaba en piel hueso,
Aquél hábil que me enseñó a beber, a vivir.
