21 de septiembre de 2009

Extraña Ciudad

Un nuevo taxi nos lleva esta noche a merodear,
las calles ya no prometen como antes.
La noche nos vuelve a abrumar, y aquí estamos...
solos en medio de esta extraña ciudad.

Al reparo de los árboles que se agitan tras el viento,
la luna se oculta, cobarde, entre algunas nubes.
Me dices "Hola" y atinas a preguntar...
¿qué hay de nuevo en esta extraña ciudad?

En los reflejos del agua en las cunetas,
me dejan ver que ya no hay verdad en mí.
Pero tu aún me crees y eso es lo que me importa,
solo necesito salir a respirar tu aire.

Ésta extraña ciudad, invoca un extraño sudor.
Son las lágrimas de las almas solitarias sin dolor.

Nos hundimos en las bebidas extrañas de algún bar,
el alcohol se apodera de nuestro cuerpo
y nuestras manos se pierden.
Tu pelo se enrieda entre mis dedos...
conjugación perfecta.

Y es el final, es hora de partir a casa,
acostados entre la seda de alguna araña,
nuestros cuerpos se hacen uno,
invocando esta vez, un poco de amor.

Al despertar, al ver el sol entrar a mi mazmorra,
he de decirte adiós, nos volveremos a ver,
cuando los vientos dejen de soplar,
en ésta extraña ciudad.

17 de septiembre de 2009

Aquél sueño donde aprendí


Esta noche tuve un sueño,
fue algo extraño fácil de recordar.
Esta noche quise morir,
pero me desperté y aquí estoy.

Ya no sé qué hacer con esta situación,
cada abrazo tuyo me devuelve la vida.
Ya no sé más, ¿qué haré? ¿cómo decidir?
Estoy acá, te veo y siento que sonrío.

Y estoy a la deriva, de un río olvidado.
Me encuentro solo, ante tanta adversidad.

Más lejos que mis brazos,
los barcos no pueden ir.
Házme el favor
y acércate un poco a mí,
¿no ves que te quiero ver?
No sé cómo decírtelo,
pero te aquí te espero.

14 de septiembre de 2009

El agrio sabor de la guerra


Tengo un pequeño río en mi tierra,
tengo unos cuantos barriles de petróleo.
Mi sociedad tiene buena economía,
pero lo que me está haciendo falta,
es un poco de paz.

Y si tu mamá se llega a enterar,
que bajo mis pies hay oro,
ya nada nos va a quedar.
Y así nos vamos muriendo, poco a poco.
Y yo, solo necesitaba paz.

Pero es una guerra más, y un soldado muere.
Y tu eres un soldado, y tú... y yo también.
Otro soldado muere, ahora te toca a tí.
¿Cuándo me tocará a mí? No quiero ver este desastre.

El ron se pone dulce esta noche,
mi garganta disfruta un nuevo sabor.
Tu vida se hace corta, y así estás...
sin saber qué esperar, así te enseñaron a vivir,
en esta nueva vida... de largas guerras.

6 de septiembre de 2009

Otra canción de adiós

Es tiempo de decir adiós,
a las cosas que fueron alguna vez.
Que estrecho es este mar,
tantos barcos, y el puerto se ahogó.

Se que encontrarás algo mejor,
otras voces, alguna otra luz.
Se que algún día te olvidarás,
o quizás no, tu sabes qué es mejor.

Una verdadera pasión te amenaza hoy,
¡y que barbaridad! que no te quieras olvidar.
Te acuerdas las resacas de noches vivas,
ardientes y llenas de llantos, ¡que barbaridad!

Una mirada fugaz a un niño de la calle,
te hace pensar en lo que me hiciste.
Vencer los miedos no se pueden,
te compraste armaduras de oro.

La reina de todas las bellezas,
la más linda de todas las bellas.
Solías sonreír cuando te lo decía,
y hoy, emocionada, me dices gracias.

Es un triunfo más, de mi corazón,
lograr poder decirte adiós y dejarte ir.
Los dos nos conocimos un poco, no lo suficiente,
de vez en cuando nos volveremos a ver.