Me olvido que tu nunca, jamás, cometes un error,de esos que te hacen volver a pensar los caminos.
Y es cuando todo esta perdido, me sigues pisando,
como insecto ya muerto que tanto desprecias.
Los batidos que te dejan abatido,
los coctels del más puro veneno.
Lentamente se meten en tu cuerpo,
quemando cada solitario rincón.
Mujer libre y la encierras dentro de tu piel,
tus penas que no te dejan ser.
Explorando cada horizonte, esperando enloquecer.
Sola, en éste mundo de cobardes, sin brújulas ni mapas.
Atravesándo todo el largo de éste tunel,
que ocultan en sus paredes los lamentos.
Aquellos solitarios que fueron capaz de cruzar,
el tunel del silencio.
Los prisioneros de éste tunel están mejor que tú,
encerrada en tu propio cuerpo.
Ellos, en silencio, esperando llegar a la luz,
era tan oscuro que no lo ví, era tan oculto.
Buscando la luz al final del camino,
buscando la esperanza en cada paso.
Buscándome a mí en cada esquina,
en cada pasadizo de vida, llegando a la colina.
Al final del túnel está la salvación,
ahí estoy yo, esperándote para compartir,
las delicias de esta vida, ansiadas de descubrir,
todo lo que tú, hasta ahora, te has prohibido.