24 de septiembre de 2008

Corriendo la liebre


Que hermosa melodía escucho esta noche,
Sentado frente al hogar de mi hogar.
La llama crujiente quemando los viejos papeles,
O es física o química, sigue siendo la misma porquería.
Pero no olvido lo que soy…

Soy gay en San Francisco, negro en Sudáfrica,
Asiático en Europa, anarquista en España.
Podemos ya parar de una vez el carro,
Y decirle basta a un sistema tan trivial.

Y son siempre las mismas penas,
Las que mantienen las heridas abiertas.
Solitarias y abandonadas, ya sin sangrar.
Pero no olvido que soy…

Palestino en Israel, judío en la Alemania nazi,
Feminista en los partidos políticos, comunista en la posguerra fría.
En palabras del subcomandante que luchó por un bien,
Y que quisieron callar, y no pudieron, así tenemos que pelear.

Él es tan así, tan perfecto, tan real.
Tan utópico, tan irreal, tan ficticio.
Él es como quiero que seas vos,
El es así… él es…

Pacifista en Bosnia, artista sin galería ni portafolios,
Huelguista en la bolsa de New York,
reportero de nota de relleno en interiores,
Campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado,
Médico sin plaza, estudiante inconforme,

Pero, como el dijo, solo soy como él,
Un escritor sin libros ni lectores.

8 de septiembre de 2008

El Problema


La solución del problema es el problema,
Y esta es mi religión,
Que no tiene dios ni oración.
Lo que queda en este mundo devastado,
Es lo que me queda por darte.

Pero caes en mis pies y las charlas olvidadas,
De los consejos que nunca se acaban.
Y es todo tan breve y nos vamos abandonando.
No queda nada en este mundo devastado,
Solo nosotros y lo que nos damos.

La tierra soñada hoy está cada vez más lejos,
Los mares que se secan y los hielos desaparecidos.
Barcos ahogados en los profundos océanos,
Los peces, ya se fueron, te dejaron.

¿Qué nos queda por hacer? Si solo hay más problemas,
La solución cualquiera no te da tregua.
Entre las nubes, las venas revientan,
Y bañan en sangre el cielo nublado.

Y al leer esta carta, mis ojos se inundaron,
Una vez más, decías así…
“Querido he de dejarte, no quiero seguir así,
Pero entiéndeme que la vida así no es para mí.
No quiero que mis problemas te abarquen,
Y que tus soluciones engendren más problemas.
No soy para ti y es lo que decidí para mí.”

Decidí, por eso mismo, cuál era el camino,
La estrella que siempre me guía hoy se apagó.
Quedé solo en el medio del bosque,
Asustado por los ruidos de los animales salvajes.

Pero al leer más abajo, noté que no eras tú la firmante,
Era ella, la que abrió los caminos de estos dramas,
De ciencia ficción en la vida real, de todos los días.
Me abandonaste y ahora no sé dónde estás.
No te puedo encontrar para decirte la verdad,
Fue culpa mía al final que te hayas ido,
Ya no puedo controlar este mal.
Dónde estás? Querida… dónde estás?

5 de septiembre de 2008

La Rosa de los Vientos (Magia)

Como un cielo cubierto de magia,
Se empieza a nublar,
Y las aves, tan solitarias,
Se echan a volar.

Las tumbas del desprecio quedaron vacías,
Ahora están los restos abandonados en la vereda,
Viejas y quebradas, veredas oxidadas sin amor.

Y es que ya no queda más nada,
La lucha ha llegado a su fin.
Queda todavía una nublosa luz,
Que parpadea en el horizonte
Y me invita a seguir.

Siempre queda algo por lo que pelear,
Otra posibilidad, otra decisión.
De eso se trata esta vida.
Luchar para conseguir lo que tanto anhelamos.
Pelear y no olvidar lo que pudimos conseguir.

4 de septiembre de 2008

Ayer

Ayer, eras la más joven,
De las diosas que dominaban mi imperio.
Ayer, estabas asustada,
No podías dormir en este encierro.

Ayer, esperaba la lluvia bajo el sol,
En el horizonte asomaba, tenebrosa, la tormenta.
Ayer, era cuando el presente quedaba en el pasado.
Ayer, nunca más ayer.

Tu vuelo rapaz se acerca tímidamente,
Y no quieres recoger tu presa.
El viento, el ayer que hoy se detiene.
Miro en tus ojos y no veo nada.

La luz hace tiempo se extinguió,
Pero tu corazón sigue latiendo.
Lo puedo sentir, dormir en mi mente,
Estás durmiendo y no te puedo despertar.

Ayer llorabas entre mis brazos,
Tus ojos inundados en lágrimas.
Rebalsaban ternura, en tus mejillas.
Cuando tu mente quedó en blanco,
La luz más resplandeciente se apagó.

Es extraño ver como te recuestas en las hojas,
De un árbol del otoño que está en sus últimos años.
Dormir sobre todo lo que encuentras a tu paso,
Transmitirle tus sueños a todo lo material.
Fundir tu esencia con las flores que te cobijan.

Quién me ha quitado esto,
Todo lo que fui.
Nunca fui lo que quisieron de mí.

Nunca supiste que las flores que te dejé,
Alguna vez en tu lugar, nacen de mí.
Igual, no te importa y me dejas aquí,
Esperándote venir y poder verte sonreír.

Solo fue ayer, tanto tiempo ha pasado,
Las flores se marchitaron y las lágrimas se secaron.
Y yo estoy aquí, hoy, mañana ya llegó.