13 de marzo de 2008

Más allá de donde está la montaña

¿Nunca te pasó que te sentiste en la cima, y alguien, al pie de la montaña, hizo temblar tanto que se derrumbó todo bajo tus pies?
No hay nada peor que eso, cuando sentís que estas en la mejor parte de la historia, cuando te sentís el actor principal, cuando piensas que no puede pasarte nada malo, es cuando más frágil estás y ves que un simple zumbar te hace caer.
Es tan simple, que un pequeño suspiro en tu gran historia, haga volar hasta los más pesados guiones de la vida, triste es más aún, cuando se vuela algo que vos tanto anhelabas, algo que tanto esperabas durante tanto tiempo. Pero se va, como la luz en la oscuridad, como el aire en el vacío. No está más, eso que esperabas no está más. Solo queda inundar esta habitación de lágrimas, llorar solo, en soledad por algo que nunca al final pasó.
Y la locura, ¿qué locura? Esa que te guía, ya no es tan loca la idea de volar, como tanto planeaste una vez, saltar de la cima, sabiendo que uno no tiene alas pero queriendo volar. ¿Queda algo por lo que seguir luchando? La vida es una lucha constante, no hay que bajar los brazos ni a las más crueles guerras en las cuales sabes que el destino y el fin es la muerte de uno mismo, hay que ponerle el pecho a las situaciones, y levantar la mirada, ver más allá de los enemigos y pensar en lo que habrá al volver.
No hay que sentirse rendido, no hay que abandonar, tal vez haya que dejar y abandonar una batalla, pero la vida entera es una guerra, y no hay que dejar esta vida, hay que llevarla como la mochila más pesada, pero sabiendo, que dentro de esa mochila, está aquello que te hará feliz.