
Llega el día y te tiras a la deriva,
Con tus ojos bañados en mentiras,
Con tu sudor frío y los nervios hechos trizas.
Y tu mente que no sabe en qué pensar,
La verdad que no la dejas entrar y no quieres más razonar.
Te vas, a la deriva, sin tu camisa, sin tu raíz.
Olvidando lo que causó tu felicidad,
No fue más que un momento de fiebre.
Y tienes que seguir, no te lo van a prohibir.
Con tus ojos bañados en mentiras,
Con tu sudor frío y los nervios hechos trizas.
Y tu mente que no sabe en qué pensar,
La verdad que no la dejas entrar y no quieres más razonar.
Te vas, a la deriva, sin tu camisa, sin tu raíz.
Olvidando lo que causó tu felicidad,
No fue más que un momento de fiebre.
Y tienes que seguir, no te lo van a prohibir.
Pero debes considerar no herir a nadie más,
No te das cuenta, pero destruyes sentimientos,
Como lo hacen grandes homicidas en pequeños países.
Y como caer en la más profunda deriva,
La herida no cicatriza, pero no se anima a sangrar.
No te das cuenta, pero destruyes sentimientos,
Como lo hacen grandes homicidas en pequeños países.
Y como caer en la más profunda deriva,
La herida no cicatriza, pero no se anima a sangrar.
Esta sangre se quedará y no se irá, jamás te tendrá.
Juntando pedazos de mi corazón,
Intento acomodarlos como en un rompecabezas.
Escupiéndole a este nuevo caparazón,
No encuentro razón a lo que pasó.
Juntando pedazos de mi corazón,
Intento acomodarlos como en un rompecabezas.
Escupiéndole a este nuevo caparazón,
No encuentro razón a lo que pasó.