29 de marzo de 2008

Camino

Cuál será ese camino que me lleve a tu lado,
Podrás ser algún día mía? Podrás estar aquí?
Es la cinta que tu camino no quiere recorrer.
Dividida por dos líneas sin sobrepasar.

Volar como lo hacen los sueños,
Como lo hago en mis sueños para verte una vez más.
Podrías ser mía el día que aprendas a volar como lo hice yo.
Y en tus sueños me veas cada noche al dormir.

Y cuántas millas por recorrer habrán?
Tal vez miles tal vez nada, pero allá estás tú.
Entre la niebla de tus sueños, entre ideas.

Sueños en los que un ángel vuela,
Te hacen ver detrás de este velo la realidad.
En tus sueños te pones a pensar,
Pero despierta ni piensas en destapar.
A veces no quieres dormir
Y con una botella sin nombre,
Dejas de pensar en lo que puede ser normal.
Colgado, crucificado en tu cruz, no quiero seguir así,
Pero las voces de mi alma me incitan a viajar más.
A ver que siempre se puede encontrar otra realidad,
A ver que no todo es como tú piensas, todo se puede cambiar.

25 de marzo de 2008

De Valor a Costo


Dame valor para poder romper el cristal,
Quiero tener en mí la fuerza para escupir lo que hay en mí.
Abrir el pétalo de esta flor que nunca lo fue,
Dónde la raíz se secó desde el principio.

Los peces que nadan en peceras vacías,
Sin comida y sin poder respirar.
Así estás vos, sin saber cómo reaccionar,
Se te cruzan y te vas con sus sombras.

Yo quiero que seas feliz,
Lo único que quería era ser la causa de tu felicidad.
Pero si así no va, no creo que siga siendo más.

De las telarañas solo bajan los desamores,
Olvidados en el tiempo y despeinados por el viento.
Y dejar de existir, dejar de tenerte enfrente de mí,
Tan difícil se vuelve verte feliz, sin mí frente a ti.

Yo quiero que seas feliz,
Lo único que quería era ser la causa de tu felicidad.
Pero si así no va, no creo que siga siendo más.

17 de marzo de 2008

Chica de la gran ciudad


Me dijo que hablaba raro,
Me dijo que no entendía lo que decía.
Me dijo que era mentira todo lo que veía.
Le dije que era una simple frontera lo que tenía.

Y es que ella no es de mi pueblo,
Lo que pasa que no entiende mi vida.

Se rió de mí cuando me comí una oración,
Se rió de mí cuando pensó que inventé una palabra.
Se rió de mí cuando supo que no era como ella.
Le dije que no todos somos iguales, y le agradecí a dios.

Y es que ella no es de mi pueblo,
Lo que pasa que no entiende más allá de sus luces.

Se quejó cuando me burlé de ella,
No sabía que yo era distinto a ella.
No eran quejas, eran cambios de opinión.
Le avisé que no todos en el mundo son como ella.

Y es que ella no es de mi pueblo,
Pero piensa que todos son como son en su gran ciudad.

16 de marzo de 2008

Una piba de los suburbios

Alguien dijo una verdad y todo cayó.
Pedazos disparados contra la sociedad.
Y esos políticos que cayeron cuando alguien habló,
Lo quisieron callar, lo quisieron mandar a matar.

Y me vienes a buscar, y al encontrarme,
Quieres que por lo bajo te diga alguna verdad.
Pero te siguen hundiendo en tu lugar,
Tratas de salir a la superficie pero nadie te escucha.

Vas buscando, buscando una falsa verdad,
Para salvarte de la muerte, para cuidar tu vida.
Anímate a pensar lo que tú quieres, que no piensen por vos,
Aprende a decir lo que tú en verdad quieres decir.

15 de marzo de 2008

Cada vez que te veo llorar


Cada vez que te veo llorar, se me cae el corazón del pecho.
No puedo soportar verte mal en este mundo feliz,
No puedo creer que aún estemos lejos de llegar.

Esos ojos negros bañados en lágrimas,
Que buscan quién los seque, quién los contenga.
Y así, pasan días lluviosos que te mojan aún más.

Y hasta siempre tendrás húmedos tus dos ojos,
Con o sin tristeza, nunca olvidarás lo que pasó.
La melancolía y los recuerdos que te vienen de vez en vez,
Te asechan hasta en tus sueños, te quieren echar.

Un trastorno fugaz se apodera de tus sentimientos,
Vacíos imposibles de llenar.
Cosquillas en tu corazón, no te dejan reír.
Y en aquella fiesta otra vez te he vuelto a ver llorar.

Lo que no sé

Estoy esperando, ¿esperando qué?
No lo sé, solo sigo esperando.
Veo chicos sonrientes pasar frente a mí.
Que no esperan nada, ¿qué van a esperar?
Y cada sol que se esconde cada tarde,
Aves que esperan un nuevo amanecer.
Gallos que cantan en cada amanecer.
Y yo sigo esperando… lo que no sé.

13 de marzo de 2008

Más allá de donde está la montaña

¿Nunca te pasó que te sentiste en la cima, y alguien, al pie de la montaña, hizo temblar tanto que se derrumbó todo bajo tus pies?
No hay nada peor que eso, cuando sentís que estas en la mejor parte de la historia, cuando te sentís el actor principal, cuando piensas que no puede pasarte nada malo, es cuando más frágil estás y ves que un simple zumbar te hace caer.
Es tan simple, que un pequeño suspiro en tu gran historia, haga volar hasta los más pesados guiones de la vida, triste es más aún, cuando se vuela algo que vos tanto anhelabas, algo que tanto esperabas durante tanto tiempo. Pero se va, como la luz en la oscuridad, como el aire en el vacío. No está más, eso que esperabas no está más. Solo queda inundar esta habitación de lágrimas, llorar solo, en soledad por algo que nunca al final pasó.
Y la locura, ¿qué locura? Esa que te guía, ya no es tan loca la idea de volar, como tanto planeaste una vez, saltar de la cima, sabiendo que uno no tiene alas pero queriendo volar. ¿Queda algo por lo que seguir luchando? La vida es una lucha constante, no hay que bajar los brazos ni a las más crueles guerras en las cuales sabes que el destino y el fin es la muerte de uno mismo, hay que ponerle el pecho a las situaciones, y levantar la mirada, ver más allá de los enemigos y pensar en lo que habrá al volver.
No hay que sentirse rendido, no hay que abandonar, tal vez haya que dejar y abandonar una batalla, pero la vida entera es una guerra, y no hay que dejar esta vida, hay que llevarla como la mochila más pesada, pero sabiendo, que dentro de esa mochila, está aquello que te hará feliz.

Juntando pedazos


Llega el día y te tiras a la deriva,
Con tus ojos bañados en mentiras,
Con tu sudor frío y los nervios hechos trizas.

Y tu mente que no sabe en qué pensar,
La verdad que no la dejas entrar y no quieres más razonar.
Te vas, a la deriva, sin tu camisa, sin tu raíz.
Olvidando lo que causó tu felicidad,
No fue más que un momento de fiebre.

Y tienes que seguir, no te lo van a prohibir.
Pero debes considerar no herir a nadie más,
No te das cuenta, pero destruyes sentimientos,
Como lo hacen grandes homicidas en pequeños países.

Y como caer en la más profunda deriva,
La herida no cicatriza, pero no se anima a sangrar.
Esta sangre se quedará y no se irá, jamás te tendrá.

Juntando pedazos de mi corazón,
Intento acomodarlos como en un rompecabezas.
Escupiéndole a este nuevo caparazón,
No encuentro razón a lo que pasó.

11 de marzo de 2008

Vagabundo


Vagabundo, vagas por el mundo.
Buscando un rumbo.
Dejando hombres a caballo atrás,
Dejando pueblos al pie de un cañón.

Vagabundo, vagas por el mundo.
Tu rumbo es inmundo.
Buscando nuevas aventuras,
Buscando nuevos desafíos que afrontar.

Vagabundo, vagas por el mundo.
Tu mundo es el mundo de todos,
Tu mundo lo ves distinto que el resto.
Tu mundo es tu mundo y no hay más mundos.

Vagabundo, vagas por tu mundo.
Sin importar lo que te digan
Los que no buscan un nuevo rumbo.
Sigues siendo el rey de tu mundo.
Vagabundo, que lindo es vagabundear,
En un mundo siempre sin dudar.
Buscando tu propio rumbo.

San Valentín


San Valentín, que valiente has sido al venir aquí.
Encontrarte con un pobre hombre que no quiere saber,
Lo que es el amor incondicional frente a una mujer.
Lo siento, otra vez me equivoqué de vida,
Esto ya no es como quería que sea.
Pensando en tus ojos sin ver,
Ese feminismo subliminalmente machista.

Ser o no ser, hacerse también,
Faltarle el respeto a quién vos crees.
Ser o no ser, hacerse también,
Me quedo contigo aunque no me creas.

Debates entre devotos que no saben en que creer,
En las notas en sus agendas, hay algunas mentiras.
Una extraña relación entre devotos que no quieren creer,
Lo que el afecto hace sobre un ángel sin fe.


Ser o no ser, hacerse también,
Ver en vos algo que jamás pensé que tendrías.
Ser o no ser, hacerse también,
Ver que era mentira y no tienes nada más que a mi.


San Valentín y yo, tenemos algo en común entre los dos,
Sensación de amar a la primera canción que cruce,
Entre tú y yo.

8 de marzo de 2008

Saliendo por la puerta de atrás

Cuántas veces he querido ser un ave,
Para poder volar lejos de aquí.
Cuántas veces fui una triste roca,
Y me quedé aquí sin emitir una opinión.

Pero ya no, nunca hay suficientes piedras
Que me quieran detener.
Hay que dejar el pasado atrás,
Para poder empezar a ver el futuro.

Y sin saber a dónde ir, me dirijo al sol,
En busca de un corazón que me sepa entender.
Que me escuche aún cuando no hable.
¿Serás capaz de tamaño desafío?
Si fueses capaz, no volverías a ver al mundo,
Como lo solías hacer hasta que me viste por primera vez.

A mi me faltaría un día más para vivir,
Y saber cómo es que voy a morir.
Y al partir, por una puerta trasera,
Ver en tus ojos lágrimas de despedida.

6 de marzo de 2008

J. Cortázar - El Río



Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábana y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes de que yo me perdiera en el sueño, porque te habías ido diciendo alguna cosa, que te ibas a ahogar en el Sena, o sea que has tenido miedo, has renunciado y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad soñaras que has salido y que después de todo llegaste a los muelles y te tiraste al agua. Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras. Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournées de provincia, uno se pregunta si realmente crees en tus amenazas, tus chantajes repugnantes, tus inagotables escenas patéticas untadas de lágrimas y adjetivos y recuentos. Merecerías a alguien más dotado que yo para que te diera la réplica, entonces se vería alzarse a la pareja perfecta, con el hedor exquisito del hombre y la mujer que se destrozan mirándose en los ojos para asegurarse el aplazamiento más precario, para sobrevivir todavía y volver a empezar y perseguir inagotablemente su verdad de terreno baldío y fondo de cacerola. Pero ya ves, escojo el silencio, enciendo un cigarrillo y te escucho hablar, te escucho quejarte (con razón, pero qué puedo hacerle), o lo que es todavía mejor me voy quedando dormido, arrullado casi por tus imprecaciones previsibles, con los ojos entrecerrados mezclo todavía por un rato las primeras ráfagas de los sueños con tus gestos de camisón ridículo bajo la luz de la araña que nos regalaron cuando nos casamos, y creo que al final me duermo y me llevo, te lo confieso casi con amor, la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias, el sonido restallante que te deforma los labios lívidos de cólera. Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme.Pero si es así me pregunto qué estás haciendo en esta cama que habías decidido abandonar por la otra más vasta y más huyente. Ahora resulta que duermes, que de cuando en cuando mueves una pierna que va cambiando el dibujo de la sábana, pareces enojada por alguna cosa, no demasiado enojada, es como un cansancio amargo, tus labios esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas breves, y creo que si no estaría tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa, como si el sueño te devolviera un poco de mi lado donde el deseo es posible y hasta reconciliación o nuevo plazo, algo menos turbio que este amanecer donde empiezan a rodar los primeros carros y los gallos abominablemente desnudan su horrenda servidumbre. No sé, ya ni siquiera tiene sentido preguntar otra vez si en algún momento te habías ido, si eras tú la que golpeó la puerta al salir en el instante mismo en que yo resbalaba al olvido, y a lo mejor es por eso que prefiero tocarte, no porque dude de que estés ahí, probablemente en ningún momento te fuiste del cuarto, quizá un golpe de viento cerró la puerta, soñé que te habías ido mientras tú, creyéndome despierto, me gritabas tu amenaza desde los pies de la cama. No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos.

Esperando morir

Las paredes que marcan tu territorio ya no son tuyas,
Como puñaladas en el estómago, sientes el hambre.
No hay pan duro que te quite lo que sientes ahí,
Tantas veces sufriendo bajo un día gris.

Corres en busca de algo que haga pensar,
Que te haga funcionar tu idea que arde.
Y aunque arda, no puedes sentir el calor,
Nada con qué taparte, estas a la deriva en esta vida.

Aspiras esquirlas de algún torno,
Quieres acabar con tu vida porque no quieres más.
Siempre pensaste que era imposible sufrir,
Pero toda la vida es bajo un sufrimiento,
Ahora estas en la calle y vives para pedir,
Toda la vida estarás esperando morir.

Y aunque estés a oscuras, tus ojos brillas como refucilos en la noche,
Tan secos que no dejan caer ni una lagrima, los que te ven al pasar.
Y eres todo al lado de todos ellos, que brillan en soledad.
Recorren las calles, solos, no tienen a quién esperar.

Entonces; “es hora de levantarme mi amor”,
De prender el horno para hornear el pan.
Y salir, con el frío de la madrugada, a buscar más cartón.
Esta vida no tiene otro sentido para vos,
Pero puedes estar mejor que aquellos que viven en soledad.

3 de marzo de 2008

Suspiros como si fueran vientos


Y así como se acerca el fin, volteas para ver tu sombra.
Ves que no más por apostar, si ni si quiera hay para jugar.
En tu sombra, esa que perdiste unos años atrás, está tu guía.
Y rompes esta vida con lo único que te queda, con un suspiro.

Es ese suspiro en el cielo que agrava el viento,
El que le da fuerza a la tormenta para romper tantas cosas.
Cuando la oscuridad se hace tan fría,
No hay más por hacer, solo acostarse a dormir.
Esperar lo que nunca vendrá, para encontrarse con la sombra.
Dormir, pero nunca dejar de creer en que la tormenta pronto pasará.

Pero un nuevo día comienza todo, y al voltear encuentras a tu sombra,
Ves que tienes nuevos juegos en los cual apostar.
En tu sombra, la que acabas de encontrar, ves tu guía.
Y el calor se apodera de este día, el sol aparece entre la tormenta.
Tu vida, como un arco iris, aparece detrás de las oscuras nubes,
Para seguir luchando por lo que alguna vez no encontraste.