Del pasado, de los indultos sin vida,
de aquellos recuerdos que reivindica.
de identidades que quedaron marchitas
ante la ausencia del Dios que los sacrifica.
Fueron golpes bajos, a la inocencia infinita,
de los niños que, sin saberlo, no califican.
fueron llevados, renovados, quemados, abandonados,
por un cerdo ambicioso que creó una guerra ficticia.
Y allá vienen los sueños, con vientos,
del sur se vuelven, como los hielos.
Del presente, los castigos merecidos,
de la memoria convaleciente, hoy presente.
de nuevas identidades que hoy son parte,
bajo la mano de un amigo que los contiene.
Y acá los sueños se cumplieron, son vientos,
los sentimos, nos movieron, nos sorprendieron.
Aquellos niños hoy señores se enteran,
al escribirse una nueva historia, una canción de cuna,
que mece la mano que los contiene.
