4 de febrero de 2015

Otra vez, la misma vieja historia, vieja.

Lo que voy a decir, tal vez caiga mal a algunas personas, tal vez no sea la dirección correcta de la opinión, pero es lo que pienso, y en parte siempre critico.

Ayer leí en una publicación de una amiga de Facebook (la cual comparto); esta familia estuvo esperando más de un año la salida de un nuevo disco, para luego seguir las rutas de La Renga en busca de felicidad, de alegría, de libertad. Un año largo, en donde cada uno de nosotros sabía que nos faltaba algo, nos faltaba esa fiesta, ese banquete que nos llene el alma.

Llegó el día, salió un disco que no solo es un disco más, sino que es un gran disco, y que con más motivos nos invitaba a girar, a salir a las rutas, a disfrutar de esos banquetes que son fiestas únicas.

Más de un año esperando, llegó el momento del a presentación. El viaje, los kilómetros de ruta recorridos junto a amigos, junto a la familia. Todos lo disfrutamos, sin saber qué estaba pasando vayas afuera. Fuimos, volvimos, nos reencontramos con nuestras familias... pero no, no para todos fue así. Uno no volvió.

Hasta acá todos pensaremos igual o muy parecido. Lo que es difícil de consensuar, es la búsqueda de responsables (porque culpables creo que no es la palabra, ya que a esos los juzgará la justicia, no?). Somos una familia, casi todos nos portamos como tal... pero hay algunos, que por vivos o por creerse "porongas", llegan a la entrada del predio donde se da cita, sin la correspondiente entrada... no son uno, no son diez... soy muchos más. Esos muchos más, son los que suelen causar disturbios en los ingresos. Esos, mezclados con aquellos que alegremente sacaron su entrada (juntando pesito por pesito, moneda por moneda), se comulgan en un tumulto del cual ya no se diferencia entre los que tienen entradas de los que no, entre niños, mujeres, discapacitados, personas con movilidad reducida, etc. No, no se distingue, y sabemos cómo actúa la Policía en estas situaciones, creo que no es necesario describirlo.

Insisto en que no soy quién para buscar culpables, y ya lo he dicho... sin embargo, estas palabras son para que lleguen a alguien, y reflexionemos. Creo que si llegamos todos con nuestras entradas, en paz y ordenados, respetándonos a nosotros mismo principalmente, estas cosas no pasarían.

Esperamos un año para volver a vivir estas fiestas, y hoy parece ser que ésta maquina se detiene, por lo menos hasta que la justicia resuelva ésta cuestión. Nadie quiere eso, nadie lo quiso (YO NO LO QUIERO)... pero muchos no entran en razón de que estas cosas pueden suceder.

Solo resta pedir fuerzas para todos nosotros, para la familia y amigos de Ismael, para La Renga. Y también, fundamental, pedir RESPETO y cautela en lo que se dice.

Que estas cosas no vuelvan a suceder NUNCA MÁS. Ni un pibe menos en recitales de rock. Ya se fueron muchos, y pudo haber sido cualquiera de nosotros.

Justicia por Ismael Sosa.
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"Me contaron de sus vidas, sus triunfos y sus fracasos, de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado. Y más miedo que ellos dos, me daba el propio ser humano... Y yo ya no esperaba a nadie y entre las risas del aquelarre, el diablo y la muerte se me fueron amigando... ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos... ahí donde brinda la vida, en la esquina de mi barrio." ♪


2 de febrero de 2015

¿Lo mató la Policía?




Desde mi lugar, no voy a elaborar hipótesis ni sacar conclusiones (vengo repitiendo ésta frase una y otra vez en, por lo menos, las últimas tres o cuatro semanas) de lo que sucedió el pasado sábado 24 de Enero en Villa Rumipal y días subsiguientes.

Ya con eso respondo a la pregunta; no lo sé. A su vez, al oír las versiones de allegados y supuestos testigos del hecho, todo parecería inclinarse hacia un lado, aunque insisto en que hay que ser muy cautos, más que nada por la responsabilidad que lleva hablar sin escrúpulos en las redes sociales, divulgando información que no corresponde, y dando cosas por hechas que no son tal.

Ismael era un rengo más, como yo, como cualquiera de mis amigos que estuvieron allá, o como cualquiera de los más de 50 mil que fueron al show en Córdoba. Tal vez su apariencia no era acorde a las que suelen generar conmoción a través de los medios, llegando a ser solo un "joven muerto al ir a ver a La ReNGa". Si, era eso... era un joven. (Se puede reflexionar en otro momento el rol de los medios de comunicación, como siempre)

Esto no tiene que volver a pasar, porque no tiene que ser socialmente aceptable que un muchacho vaya a un recital de rock, ahorrándose manguito por manguito para sacar una entrada y un pasaje de colectivo, para ir a ver a la banda que ama, que lo hace feliz, que le llena el alma y el espíritu, que lo hace sentir en libertad... y no solo no verla, sino directamente no regresar a ver a su familia.

Soy sincero, el público rengo (y el público rockero, el rockero de en serio, en general) tiene sus cositas, sin dudas que es así, y la verdad que ¿debe cambiarlas? Pero creo que son muchísimas más las cosas buenas que tiene esta familia gigante nomade que sigue las rutas en busca de libertad, que las cosas malas. Hay una frase muy vieja, y muy cierta: "pelotudos hay en todos lados" (ya con solo ver al infeliz que encendió la bengala el 24/01), no por eso vamos a crucificar a todo el público rockero.

Me estoy yendo por las ramas, solo pido que se sepa pronto qué fue lo que sucedió con Ismael... nada más, todos nos merecemos saberlo, para saber frente a qué estamos parados, y a qué nos enfrentamos en cada cacheo de un recital en la provincia de Córdoba.

Solo eso; ‪#‎JusticiaxIsmael‬

... y no se obtiene con riqueza, ni con poder, ni aún siendo capaz.
esos no tienen risa y se divierten, amargando nuestro carnaval. ♪