4 de enero de 2015

Como burbujas

Como burbujas que explotan, las competencias por ser quien obtenga el premio mayor de pesca, son a ésta altura las consecuencias de un mundo de sombras, que enloquece a los marinos expertos en sabotear embarcaciones empobrecidas. 

La ambición por llegar a tierra firme, desencadena consecuencias irremediables en los compañeros de tripulación. Están aquellos que obedecen sin quejas, en estricta obsecuencia, al capitán. También aquellos que, sin motivos oportunos, siguen a los primeros. Por otro lado, los que esperan de retribución un camarote especial. Los últimos, quienes reman y empujan momento a momento, sin importar las fuertes contra corrientes, lo tripulado. Esa máquina desajustada, que nunca se sabe bien hacia dónde va. Los que empujan, son los menos apremiados, los menospreciados. 

Cuando ellos se cansen de empujar. Cuando ellos se cansen de remar. Oh! Capitán, Oh! Marinero obsecuente. Ellos, como burbujas que explotan, liberarán lo mejor de sí, y comandarán un navío aún mayor, dejando a la deriva a los que no apreciaron.