Hombre fugaz, hacia galaxias lejanas,
de tormenta en tormenta, buscando salvedad.
Enseguida se muere la vida, en caricias,
de tortugas de velocidades lumínicas.
Lo que nos hace iguales, morir,
y solo si el mundo quiere que los dos
veamos un nuevo sueño de liz,
cadaveres solo vistos en pocos cuentos.
Y vuela solo un poco,
la estela se oscurece,
deja el resplandor,
y todo vuelve a florecer.
