
Ameneciendo entre café y clasificados,
rompiendo la bronca contra una hoja de papel.
El tiempo no para y no hay nada que pague un atajo,
nada más que salir a caminar las calles heladas.
Poner los brazos en cada pared, quebrar los dedos,
y en las luces de los autos, tenues bajo tu sol.
Los ojos lloran cuando hay que gritar,
piensas que no tienes por qué quejarte.
En este crudo invierno,
rebuscarte con unos centavos,
para poder comer.
Calles heladas, y un café más es una estafa.
Y volar alto como las aves, quisieras.
Estás hundido como una rata replegada.
Caminante, vas marcando un camino,
que nadie desearía caminar.
Y con la cabeza gacha vuelves a tu hogar,
la familia te espera ilusionada y te ve.
Sin cruzar palabras, sin decir nada,
los ojos de ellos también se ponen grises.
Compartir una mesa, vacía de lujos,
a veces vacía de comida,
pero siempre, como te enseñaron,
llena de amor, llena de ilusión.
rompiendo la bronca contra una hoja de papel.
El tiempo no para y no hay nada que pague un atajo,
nada más que salir a caminar las calles heladas.
Poner los brazos en cada pared, quebrar los dedos,
y en las luces de los autos, tenues bajo tu sol.
Los ojos lloran cuando hay que gritar,
piensas que no tienes por qué quejarte.
En este crudo invierno,
rebuscarte con unos centavos,
para poder comer.
Calles heladas, y un café más es una estafa.
Y volar alto como las aves, quisieras.
Estás hundido como una rata replegada.
Caminante, vas marcando un camino,
que nadie desearía caminar.
Y con la cabeza gacha vuelves a tu hogar,
la familia te espera ilusionada y te ve.
Sin cruzar palabras, sin decir nada,
los ojos de ellos también se ponen grises.
Compartir una mesa, vacía de lujos,
a veces vacía de comida,
pero siempre, como te enseñaron,
llena de amor, llena de ilusión.