15 de junio de 2009

Del paciente y del que hace esperar


Ponerme a hablar de dos personajes, no es tan fácil,
sentado al borde de un lago que es un espejo,
como esperar a un doctor, cuando hay mucho dolor,
sentado, ver a los demás sin sufrir.

Esperando, esperando qué estás?
Si tu presencia no es sincera.
Si solo eres un fantásma en esta habitación,
te están haciendo esperar, en vano.

Y como las letras del abecedario,
sigues un perfecto orden inquebrentable.
Estando una y otra vez en el mismo lugar,
esperando algo que no sabes qué es.

Y ese que te hace esperar, que no sabes quién es,
tú lo esperas pensando que te curará,
esa herida profunda que tienes en el pecho.
Es la herida de la soledad, que no llegó a cerrar,
sin cicatrizar, sangra cada vez un poco más.

Maldita soledad, que no nos hace esperar,
siempre llega a tiempo, siempre nos quiere voltear.
Y ojalá pudieramos esperar algo,
que nos haga cambiar, tarda en cicatrizar,
rondando los miedos al oscurecer.
La espera de lo ilegal, que nunca llegará.

Estás esperando que te despierte la luz,
cuando en medio de la noche vuelven los demonios.
Estás esperando renunciar a la profesión,
que por dentro se hace más fuerte.

14 de junio de 2009

El Caminante


Ameneciendo entre café y clasificados,
rompiendo la bronca contra una hoja de papel.
El tiempo no para y no hay nada que pague un atajo,
nada más que salir a caminar las calles heladas.

Poner los brazos en cada pared, quebrar los dedos,
y en las luces de los autos, tenues bajo tu sol.
Los ojos lloran cuando hay que gritar,
piensas que no tienes por qué quejarte.

En este crudo invierno,
rebuscarte con unos centavos,
para poder comer.
Calles heladas, y un café más es una estafa.

Y volar alto como las aves, quisieras.
Estás hundido como una rata replegada.
Caminante, vas marcando un camino,
que nadie desearía caminar.

Y con la cabeza gacha vuelves a tu hogar,
la familia te espera ilusionada y te ve.
Sin cruzar palabras, sin decir nada,
los ojos de ellos también se ponen grises.

Compartir una mesa, vacía de lujos,
a veces vacía de comida,
pero siempre, como te enseñaron,
llena de amor, llena de ilusión.