
Como aquella tarde de abril,
Como el día en que te conocí.
Cuando la vida perece en un solo segundo,
Es cuando me doy cuenta que no todo está perdido.
El destino quiso unirnos,
Pero la vida, resistió y nos hizo alejar.
Y el pasado, que carga con una pena tensa,
Dejando morir las mentiras que alguna vez,
Quise resistir y que pude creer.
Espero que hoy, nos demos la mano,
Y nos contemos, de una vez, las verdades,
Aquello que sentimos bajo la lluvia.
Aquello que recorrimos risa tras risa.
Cada mañana, al despertar, creo en tus ojos,
En tu mirada que me dice que hacer.
En tu flameante bandera, se deshilacha,
Se cuelga en las ventanas todos los días.
Las almas, que se perdieron en un frío lugar,
Entre las olas, golpear a uno más.
Ya no tiene sentido seguir, es imposible.
El día que te perdí, morí y desangré.
Mi alma murió, y te recordó,
Con ese brillo de sol, en tus ojos.