
Estando solo, uno a veces busca un lugar.
Donde alojar penas o simples pensamientos.
Pero cuando ese lugar se convierte en un cajon de sentimientos,
es difícil poder abandonarlo.
Pero llega un momento en el que hay que dejar de ser solo un nombre,
para lograr ser alguien más que vos, que todos los demás.
Tal vez un simple humano,
tal vez un soñador.
Tal vez un payaso,
tal vez un bufón.
Tal vez un agua fiestas.
Tal vez ser un nada.
Hay tanto idiota meando en contra del viento,
la careta pesa cada vez más, más que vos.
Rogando destinos que nunca serán,
no siempre se puede soñar.
Pero necesitas de alguien si vas a caer,
No para que te acompañe, para que te sostenga.
Un pilar, un cimiento que viva por vos en soledad,
esperando un dios que lo venga a buscar.
Un nuevo cielo tendré que buscar,
para tirar mis penas, mis espinas.
Esas del cardo que nunca terminé de sembrar,
buscar este cielo es sentir las espinas clavarse lentamente.
En el corazón, tal vez en lo más inexistente del alma.