27 de enero de 2008

Viendo el cielo entre difusas ramas y hojas que caen

· Te tiras en el pasto para ver el cielo desde una mejor posición, el cuello que no se acalambra y vos que ves las estrellas brillar entre las ramas de un alto árbol que difuso está en la oscuridad. Tus ojos lo ven, entienden que más que eso no pueden ver, pero observas, cada hoja, quieres tocarlas, pero estan muy alto y no alcanzas, no las puedes mover, solo algunas estrellas podrás ver.· Vuelves unos días despues, de noche, y ves caer una nueva hoja de éste árbol, esta noche, como la última vez, no quieres volver a dormir, quieres ver las estrellas y el cielo caer a tus pies, no te puedes mover porque hechaste raices entre los más altos árboles de tu razón. Tu mente vuela más alla de las hojas, de los árboles, de las estrellas, del cielo... no la puedes parar, porque va mucho más rápido que tu razón, y tu corazón no se queja, está atascado en la realidad, lo que sientes no se pude mover, se queda ahí, tildado buscando por dónde salir. Tu corazón esta con vos, sintiendo lo que hay que sentir, ahora la libertad de ver las estrellas entre las difusas ramas de este árbol.
· Aún se aferran a tu corazón las hojas que tampoco saben dónde ir, buscando un suelo donde dormir, junto a tu piel fria. Tus ojos llenos de rocio, le dan el agua que la planta ha de beber, para poder crecer, junto a sus amigos, que hojita a hojita van desapareciendo.