5 de mayo de 2017

Justificiencia


Sentado en el otro extremo del salón, su postura figurativa de un líder que nunca alcanzó a ser en sus cortos años. Su casi nula experiencia chocando con los demás, desconociendo las ajenas. Te señala, te incita a una contestación agresiva. Constantemente busca la agresión ajena, con la clara intención de convertirse instantáneamente en víctima. 

Sin saberlo, él ya es víctima, él ya forma parte y a la vez es presa y ejecutor, de un modelo sistemático de estupidización falaz. No te hace pensar, te dice qué pensar. No acepta posturas distintas, ni siquiera de los propios. 

Versos que no son más que la propia intención de hacer creer, y nunca de generar interrogantes en los demás. Despertar inquietudes es, hoy en día, mucho más importante que aplicar un duro contradiscurso. 

Te iba a escribir una canción, pero ni siquiera eso mereces tener. Una de paz, tan repetida sensación, ya no hay nada en este lugar por ver. 

.

No basta


"Y no... no basta hacerla canción" me dijo la bruja. Esa gitana de pañuelo enroscado en la frente, cubriendo su lacia cabellera. "Solo tus suspiros e indignación no harán cambiar una forma incansable de falsa superioridad" continuó.

Sus castaños pelos desprolijos flameaban en la altura, en su subida al infinito. El viento la acariciaba, el cielo y el infinito la acariciaban, no supo hacerlo lo terrenal, que la condenó a éste infierno. 

​Debo volver a leer, tal vez Cortázar​, tal vez William Blake, que me permitan escapar de ésta desolación. Ya la música no me alcanza, ya distintos paisajes no me calman. Veo incansablemente tu rostro en las paredes, pegatinas de una nueva generación, de una nueva ola de indignación, de valor, de revelación. 

Como si hacerte canción sirviera para hacerle entender a esos hombres que lo que hacen está mal. Ojalá sirviera, y estaría aportando mucho más de lo que aporto. Es un simple grano de arena, en la ausente playa que no ayuda mucho a ésta melodía. 

.