Y el busca ver florecer el sol,
detrás de los bosques de hierro.
El hijo del pueblo, en busca de sueños,
El hábito, arrabal que habita su cuerpo.
Extraño refugio en lo alto de La Paz
Sus lamentos se mueren, en radio, en otro dial.
El hijo de pueblo se fue en busca de sus sueños,
pero en vida nunca sabrá, a lo que llegaría.
Y si fuéramos más arriba,
si volviéramos de donde somos.
Encontraríamos la cuna,
el jardín de un nuevo sol.
Un comunicado, despierta de su siesta,
las rejas se abren, y dejan pasar el sol.
Despierta en el pueblo el alma del hijo,
pasiones vivas en el baile de esplendor.
