Soy un simple ciudadano argentino, pertenezco a un país con jóvenes 200 años de historia. Un país que fue creando entre palos, sangre, sudor, tristezas, alegrías, golpes y coraje.
En sus comienzos fuimos colonia, como todo el territorio que pertenece a la América Latina que hoy conocemos. Antes de eso, las fronteras eran distintas, los habitantes eran distintos. Todo era distinto, hasta que llegaron las manos imperialistas y colonizadoras. Fueron allí los primeros derramamientos de sangre, con la excusa de "civilizar" el lugar. Miles, miles y miles de indios entregaron sus vidas a las armas del imperio, no hubo forma de resistirse.
Luego comenzamos a contar nuestra propia historia, en 1810 nos revelamos contra ese imperio. Fueron tiempos en que gran parte de Latinoamérica se dio cuenta de que no se podía seguir dependiendo de los antojos del viejo continente y que teníamos que empezar a escribir nuestra lucha. Pero lo que vino no fue mucho mejor de lo que habíamos pasado. Siguieron luchas interminables, luchas internas; defendiendo los intereses de algunos pocos, sin importarles los demás.
El objetivo era claro; consolidar un Estado Nación, pero alcanzarlo no fue sencillo. La lucha entre unitarios y federales derramó otra gran cantidad de sangre. Los intereses de los caudillos provinciales, los intereses de los comerciantes, los intereses de los terratenientes... en fin, los intereses de los ricos. Llevaron a matanzas inexplicables. Campañas del desiertos. Rosas, Roca. Golpes, sin pensar en los intereses de la gente común. Golpes contra la civilización.
Siglo XX; siglo de golpes militares. Buscaron "restablecer el orden". Cuando en las décadas del '40 y '50 se generaban derechos para los trabajadores que nunca habían existido, perjudicando a los grandes capitalistas del país, estos fueron golpeando puerta por puerta los cuarteles del territorio, en búsqueda de restablecer el orden liberal. El orden que restablecieron fue el de los poderosos, que lograron empobrecer a gran parte de la sociedad en lo que restó del siglo, y lograron quitarle todos esos derechos que habían adquirido. Profundizando este proyecto de quita de derechos con las flexibilización laboral de la década del '90, que terminó con el desastre del año 2001.
Hoy, querido lector, nos encontramos en un país totalmente distinto. Fue levantando desde 2003, cuando Nestor Kirchner tomó el poder, para comenzar a plantar las semillas de una nueva forma de conducir el país. Conducirlo con convicción, conducirlo con política. Buscando que la sociedad toda sea incluida. Aquellos que ya no tenían esperanza y que eran completamente marginados, ahora son incluidos Y TIENEN DERECHOS. Se recuperaron, también, los derechos de los trabajadores, porque el progreso depende de ellos, y es a ellos a quienes se los acoje en la tierra del desarrollo, y se los incluye, no se los elimina del sistema.
En el 2008 ya paso, intentaron reaparecer los que luchaban por sus propios intereses, sin importarle el destino del resto del país. Fue una batalla perdida, pero, como quien dice, no se perdió la guerra. Se siguió trabajando, por la convicción de que las cosas se estaban haciendo bien.
Hoy, 2012, después de 9 años de la mejor conducción que tuvo el país en su historia, otro sector, enceguecido por su propio bolsillo, intenta golpear el Estado. ¿Por qué nunca aprendemos? ¿Por qué estos grupos piden derechos para los propios con fondos de otros, y cuando los fondos son de ellos se paralizan como lo hacen? Debemos aprender. Se ve que sigue faltando mucho, pero el camino está claro. Como dicen; "al fin seremos todos, después que solo seas uno".
Sigamos UNIDOS. Estemos ORGANIZADOS. Porque si estiramos la mirada al contexto latinoamericano, vamos a ver que vienen los buitres de aquél primer mundo que apoyó los modelos liberales.


