21 de junio de 2010

Te siento

A veces, quien te maneja, me hiere. A veces te veo flamear y siento orgullo. A veces estas a media hasta y me pongo a llorar. A veces te veo de lejos y se que abajo hay algo importante. Se que tienes años de historia. Se que tu día fue ayer y que hoy te homenajeo. Se que eres el símbolo más importante del país. Se que nunca te abandonaría. Se que mi corazón siempre será albiceleste y habrá un sol en cada latido. Se que soy argentino, y es por eso que te siento. Feliz día.

No solo cuando un deporte azota las paredes de mi habitación se que existes. No solo cuando hay guerras o cuando me siento representado frente a otros países. No solo cuando la historia habla de vos y me muestra lo importante que fuiste. Si cada vez que te veo y respiro profundo al saber que me siento feliz de estar aquí, bajo tu representación. Feliz día.

Se quién te creó, se lo que le pasó, se lo que hizo. Mucho, mucho hizo, pero lo importante, es que tu te mantuviste firme en un mástil, en un balcón, en el corazón de cada persona que orgullosamente se siente argentino. Feliz día.


Ella me hizo sentir confundido


Una noche cualquiera me fui a entrever los vasos de aquél bar, el que pocas luces saca al exterior y dentro habita una pequeña mesera, que nunca me dijo su edad, pero en su piel floraba un sol de verano. Su energía atraía hasta el ya ebrio corazón que había sido derrocado la tarde anterior.

Me senté en una mesa, de esas que no están cerca de las ventanas, donde la luz es muy tenue y el sonido apenas llega; se entorpece el paso con las columnas de material que sostienen un cielorraso casi destruído por la humedad. 

Ahí estaba yo, pensando en ella, que nunca supe dónde estaba y que seguro ella no sabía que pensaba así. Que estaba por ahí, haciendo sus cosas en busca de una solución para un nuevo problema.

Con el vaso casi ya vacío, escribí, con pequeña letra, sobre unas hojas, lo que sentía y así la camarera me preguntó:
-         Oye, ¿qué es lo que estás escribiendo?
  
Simplemente la miré, no le respondí.


Dirán que vivir es solo pasar los años,
Aquí hace calor y la niebla moja nuestros erizos.
Nos hacemos daño, y la canción solo es música,
De que el sol nos ha vuelto a encontrar al amanecer.

Juntos bajo este triste árbol de la estación más opaca,
De dónde los trenes pasan una vez al año.
Tengo fe y sigo sin creer, te veo sonreír,
Y el cielo se ha vuelto a abrir para dejarnos ser feliz.

Construir un castillo de palabras y es por ti,
Y nada más y me voy, me voy y sigo contigo.

Y aunque hace calor, en vez del amor hicimos otra cosa,
La que siempre has querido olvidar y no puedes.
Este juego que no existe en ningún parque.
Los modernos amaneceres bajo la lluvia gris.

2 de junio de 2010

Gente extraña


Hay gente extraña a mí alrededor,
gente que ha perdido sus sentidos.
Hay gente extraña que no sabe hablar,
gente que quiere pensar esta vez por mí.

Ay! Hay gente extraña,
me invitan a salir de este lugar.
Hay gente extraña, no puedo…
Este es ahora mi lugar, volverá.

Aquí un artista de la felicidad,
que solo duerme entre sábanas de seda.
Por la mañana solo cuenta las monedas,
el viaje a veces es tan largo, y da pena.

Creíste que el 25 de septiembre no llegaría,
y todo fue una falsa ilusión, lo siento.
Ahora qué harás sin tus miserias,
que todo se lanza contra una pared.

¿Y si podríamos volver el tiempo atrás?
Dime si no volverías a encender ese fuego,
el que dio luz y calor a tantas noches.
Tanta gente extraña, queriendo extinguirlo.

Te han dejado fuera de tu pequeño lugar,
esa gente extraña que nunca supo dónde vas.
Es todo tan oscuro, tan cerrado y frío,
sabrás entender; eres gente extraña para él.

Cierra tus ojos, cierra los tuyos.
Yo quiero ver esto, mira esa gente extraña.
No puedo ver, míralo solo una vez.

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