El pobre infeliz, el que te envidia,está aquí, no te deja salir, y es así...
te empuja, te arrebata, te escupe tu alma,
y tú, ahí, sentada sin saber qué hacer.
De esas que te llevan a seguir,
será la canción que hoy necesitas oir.
Esta vez será breve, alentadora y eficaz,
la voluntad de aquella estrella que te habla.
Cuando las curvas te impiden acelerar,
cuando el cielo se nubla y se pone a llorar.
Esta familia es la que nunca quisiste,
solo tus amigos te entienden,
y sabes que no es verdad.
Un café en Las Flores,
un vodka cada dos por tres.
Me fijaste ambos ojos,
estoy aquí, frente a tí.
Olvida, nena, a cualquiera que te haga mal,
me tienes a mí, para hacerte sonreir una vez más.
Como en mi juventud, esa ingenuidad te hacía sonreir,
era esta inocencia, que tu voluntad necesitaba.